jueves, 21 de febrero de 2013

Si fuera fácil (This is 40)



Spin off cinematográfico de Lío embarazoso, en el que Judd Apatow nos habla por enésima vez de problemas conyugales y de la crisis de los 40 por la que pasan Debbie y Pete, dos de los personajes de aquella comedia que tan buenas críticas obtuvo en su día.


Virgen a los 40 nos hizo gracia, Lío embarazoso demostró que no sólo Woody Allen puede hacer comedias para un público exigente, y Hazme reír no hizo honor a su título aunque sirvió para que su director Judd Apatow nos convenciera de que no solamente le mueve el instinto de hacer dinero, como bien hemos podido comprobar con sus numerosas producciones, de las que salvaría Supersalidos, Superfumados y La boda de mi mejor amiga

Esta Si fuera fácil (This is 40) ya no sorprende, su larga duración que sobrepasa las dos horas cansa, y sus referencias –y spoilers- a la serie Perdidos no vienen a cuento, aún así nos regala ciertas secuencias memorables y unas inspiradas interpretaciones, en especial la breve aparición de Melissa McCarthy con unos pezones muy elevados, una de las damas de la novia nominada al Oscar el pasado año.

Pete (Paul Rudd, Las ventajas de ser un marginado) está haciendo el amor con Debbie (Leslie Mann, esposa de Apatow) cuando le confiesa que ha tomado Viagra. Debbie, a punto de cumplir 38 años, o eso dice, interrumpe la sesión y le pregunta si ya no la encuentra atractiva. Así comienza Si fuera fácil, que pasa por todas las fases de una crisis marital y lo hace sin pelos en la lengua. Él yendo al baño cinco veces al día para jugar tranquilamente con su tablet a alguna aplicación absurda, ella desmadrándose con su empleada favorita -por fin podemos volver a disfrutar de Megan Fox, cuyo talento siempre se esconderá bajo su espectacular físico-, él manteniendo económicamente a su padre, ella intentando retomar la relación con el suyo, y las típicas discusiones con las hijas, una adicta a Perdidos y otra demasiado inteligente para su edad, ojo al discurso sobre los documentales de tiburones.

Por encima de estos problemas revolotea la crisis que supuestamente nos afecta a todos, y que aquí, después de restregarnos las casas en las que viven los protagonistas, los coches que tienen y la boutique y la discográfica de las que son dueños, se traduce en unas pérdidas que les obligan a replantearse el traslado a un hogar más humilde… pues qué queréis que os diga, que escriban una carta a Leticia Ortiz. Ni me siento identificado ni siento lástima por ellos, pero al fin y al cabo esto es Hollywood y las comedias siempre acaban bien. Apatow, te prefiero produciendo series innovadoras como Girls que dirigiendo anuncios de Apple de larga duración.

Lo mejor: sus tacos y chistes escatológicos, para nostálgicos de los Farrelly.

Lo peor: qué necesidad había de desvelar el final de Perdidos privando a los espectadores novatos de dicho placer.


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