Spin off cinematográfico de Lío embarazoso, en el que Judd Apatow nos habla por enésima vez
de problemas conyugales y de la crisis de los 40 por la que pasan Debbie y
Pete, dos de los personajes de aquella comedia que tan buenas críticas obtuvo
en su día.
Virgen a los 40 nos hizo gracia, Lío embarazoso demostró que no sólo Woody Allen puede hacer
comedias para un público exigente, y Hazme
reír no hizo honor a su título aunque sirvió para que su director Judd Apatow nos convenciera de que no solamente
le mueve el instinto de hacer dinero, como bien hemos podido comprobar con sus numerosas
producciones, de las que salvaría Supersalidos,
Superfumados y La boda de mi mejor amiga.
Esta Si fuera fácil (This is 40)
ya no sorprende, su larga duración que sobrepasa las dos horas cansa, y sus
referencias –y spoilers- a la serie Perdidos
no vienen a cuento, aún así nos regala ciertas secuencias memorables y unas
inspiradas interpretaciones, en especial la breve aparición de Melissa McCarthy con unos pezones muy
elevados, una de las damas de la novia nominada al Oscar el pasado año.
Pete (Paul Rudd, Las ventajas de
ser un marginado) está haciendo el amor con Debbie (Leslie Mann, esposa de Apatow) cuando le confiesa que ha tomado Viagra.
Debbie, a punto de cumplir 38 años, o eso dice, interrumpe la sesión y le pregunta si ya no la encuentra atractiva. Así comienza Si fuera fácil, que pasa por todas las
fases de una crisis marital y lo hace sin pelos en la lengua. Él yendo al baño
cinco veces al día para jugar tranquilamente con su tablet a alguna aplicación
absurda, ella desmadrándose con su empleada favorita -por fin podemos volver a disfrutar
de Megan Fox, cuyo talento siempre
se esconderá bajo su espectacular físico-, él manteniendo económicamente a su
padre, ella intentando retomar la relación con el suyo, y las típicas
discusiones con las hijas, una adicta a Perdidos
y otra demasiado inteligente para su edad, ojo al discurso sobre los
documentales de tiburones.
Por encima de estos problemas
revolotea la crisis que supuestamente nos afecta a todos, y que aquí, después
de restregarnos las casas en las que viven los protagonistas, los coches que
tienen y la boutique y la discográfica de las que son dueños, se traduce en
unas pérdidas que les obligan a replantearse el traslado a un hogar más humilde…
pues qué queréis que os diga, que escriban una carta a Leticia Ortiz. Ni me
siento identificado ni siento lástima por ellos, pero al fin y al cabo esto es
Hollywood y las comedias siempre acaban bien. Apatow, te prefiero produciendo
series innovadoras como Girls que
dirigiendo anuncios de Apple de larga duración.
Lo mejor: sus tacos y chistes escatológicos, para nostálgicos de
los Farrelly.
Lo peor: qué necesidad había de desvelar el final de Perdidos privando a los espectadores novatos
de dicho placer.

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