martes, 16 de abril de 2013

Memorias de un zombie adolescente (Warm Bodies)



Si creíais haberlo visto todo preparaos para esta versión zombie de Romeo y Julieta que dirige el responsable de 50/50, otra comedia atípica que pasó injustamente desapercibida.


Puntuación: 6,5

Que un vampiro se enamorara de una mujer no era nada nuevo, desde Drácula de Bram Stoker hasta Crepúsculo ha llovido mucho, pero el Conde de Transilvania y sus descendientes siempre han sido muy románticos. Que lo hiciera un hombre lobo o cualquier otra criatura sobrenatural tampoco lo era, La bella y la bestia, El doctor Frankestein, King Kong, La mujer y el monstruo… Pero que un zombie y una adolescente vivan un romance es algo con lo que George A. Romero no contaba cuando realizó La noche de los muertos vivientes en 1968.

Warn Bodies, que así se llaman en realidad estas Memorias de un zombie adolescente, nos presenta a R (Nicholas Hoult, X-Men: Primera generación), uno de esos caminantes que en los últimos años han invadido la televisión, las novelas gráficas y los videojuegos. R no puede hablar, sólo gruñir y articular alguna palabra como “hungry” para indicar a sus amigos que vayan en busca de comida, es decir, carne humana, y si pueden ser cerebros mejor, ya que estos les transfieren los cálidos recuerdos de sus víctimas por unos instantes.

Julie (Teresa Palmer, Soy el número 4) es una joven que vive al otro lado de un muro que mantiene aislados a los supervivientes de una hecatombe cuyo origen desconocemos. Junto con su novio Perry (Dave Franco, Noche de miedo) se apunta a una expedición en busca de suministros y medicamentos, y como habréis podido imaginar –o ver en el didáctico tráiler- ambos se encuentran con R y su grupo de zombies hambrientos. Nuestro tímido protagonista se come los sesos de Perry delante de su amada en la mejor secuencia del film, se encapricha por consiguiente de ella y se la lleva a su hogar, situado en un aeropuerto infestado no sólo de muertos vivientes, también de otra especie de pútridos carroñeros capaces de comerse todo lo que tenga piernas.

Nace así una arriesgada historia de amor, llena de homenajes a Romeo y Julieta y al cine de terror, que asusta menos de lo que sorprende y que entretiene más que apasiona. El estudio de la saga Crepúsculo está detrás del proyecto, lamentablemente me temo, porque una vez acostumbrados al original planteamiento nos quedan unos teenagers raritos cuya relación no está bien vista por padres ni amigos y que acaba empachando. Suerte que dejan algún fuego de artificio para el desenlace, justo a tiempo de que el espectador se vaya satisfecho a casa y el escritor Isaac Marion ultime la secuela literaria.


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