miércoles, 3 de abril de 2013

Posesión infernal (Evil Dead)



Remake del clásico de cine de terror de Sam Raimi (Spider-Man) que pierde su sentido del humor “cartoon” en favor de un impecable y terrorífico diseño de producción.


En 1981 se estrenaba Posesión infernal, film de culto que se exhibió en el festival de Sitges y que, tras haber pasado por las estanterías de los videoclubs, no salió a la venta en nuestro país hasta la creación del DVD. La historia de cinco jóvenes que son poseídos por un espíritu demoniaco en una vieja cabaña me aterrorizó de pequeño, el viejo sótano donde encontraban el Necronomicón –encuadernado en piel humana-, la violación en el bosque y unos efectos especiales que vistos ahora despiertan más carcajadas que chillidos, ocupan un lugar privilegiado en mi particular museo de los horrores. Con el paso del tiempo, y después de varios visionados, comprendí que no se trataba solamente de una película de terror, tenía grandes dosis de comedia que la convertían en el film ideal para ver en compañía de amigos, lástima que en España sólo se reestrenara una vez en cine.

Esta nueva Posesión infernal no defraudará a los seguidores de aquel título, contiene los mismos ingredientes salvo que en distinto orden y con las diferencias necesarias para disfrutarla evitando constantes comparaciones. En esta ocasión el motivo de pasar un fin de semana en el campo es ayudar a una de las chicas, Mia (Jane Levy), a que supere su adicción a las drogas. Para ello cuenta con el apoyo de su hermano David (Shiloh Fernandez) y otros tres amigos cuyo destino es de sobra conocido por los espectadores. El interés recae en el vía crucis que el debutante Fede Alvarez y la guionista Diablo Cody (Juno, Jennifer’s body) han ideado para hacer sufrir a sus insulsos personajes.

A pesar de las risas nerviosas de algún friki despistado, he de decir que este remake ha perdido parte del humor que caracterizaba al original, y eso se debe a que las brutales muertes son tan reales que a más de uno le sentarán mal las palomitas. Lo que los protagonistas despiertan al leer las palabras del famoso “Libro de los Muertos” también difiere de la primera Posesión infernal, asegurando al fan un inesperado último tercio tan exagerado como placentero que aún se guarda una pequeña sorpresa para los créditos finales.

Lo mejor: la acción y el derramamiento de litros de sangre no cesan en ningún momento.

Lo peor: sus infidelidades a una de las cumbres del cine gore.




No hay comentarios:

Publicar un comentario