miércoles, 19 de junio de 2013

El Hombre de Acero (o 50 Sombras de Superman)



Zack Snyder (300, Watchmen) y Christopher Nolan (Origen, El caballero oscuro) son director y productor de una de las películas más esperadas y ruidosas del año, ¿conseguirán que nos olvidemos de lo que hizo Bryan Singer hace varios veranos?

Imagen: Warner Bros

Puntuación: 6

Según nos lo quieren vender los héroes de DC Comics son más serios y oscuros que los de Marvel. Si bien esta última se ha aliado con Disney para ratificar su afán por llegar a todos los públicos, DC se ha apoyado en el talento de un solo cineasta, Christopher Nolan, y su caballero oscuro. Por más que lo intenta con reboots (Superman Returns) o nuevas adaptaciones (Linterna Verde) no consigue triunfar más allá de Batman.

El hombre de acero parece dispuesto a cambiar esto. Ya de entrada Zack Snyder nos muestra a un Clark Kent (Henry Cavill, Immortals) con barba –que pierde sin justificación alguna en cuanto se pone la capa- y pelo en el pecho, algo inusual en dicha franquicia, quizás los productores pensaran en cierto sector masculino que suele estar muy revuelto por estas fechas. También nos presenta a un General Zod que impone de verdad, como no podía ser de otra manera si lo interpretaba Michael Shannon (nominado al Oscar por Revolutionary Road) y antes de empezar con la historia del niño que llega del espacio nos deja inconscientes con un prólogo que transcurre en Krypton y que bien podría corresponder a la secuela de Avatar.

Russell Crowe sacrificándose por perpetuar su especie, de apariencia física curiosamente idéntica a la humana, está a la altura de Marlon Brando y esperemos que les haya salido más económico (4 millones de dólares cobró en su día el polémico actor por una aparición de diez minutos). Jor-El luchando contra Zod y su séquito en un planeta a punto de estallar es tan sólo un avance de las dos agotadoras horas que siguen.

El director de títulos de culto como Amanecer de los muertos o Watchmen da rienda suelta a su poco comedido gusto por el exceso, arropado por un tímido Christopher Nolan que se reserva las labores de producción y autor del argumento. El resultado es espectacular, pero la falta del humor original de las viñetas, una narración que abusa de los flashbacks (intentando emular a Lost) y la escasa tensión sexual entre Lois (Amy Adams) y Clark terminan por frenar el vuelo de este Superman que ya no presume de ropa interior roja.

Si se hubieran tomado un respiro para contarnos de forma lineal la infancia de Kal-El, junto a sus padres adoptivos (Kevin Costner y Diane Lane), y el temprano descubrimiento de sus poderes, así como su traumático paso por la escuela, nos habrían emocionado sin necesidad siquiera de recurrir a la omnipresente música de Hans Zimmer. Espero que en la segunda parte no necesiten armar tanto escándalo y tomen como referente las excelentes Spider-Man 2 y El caballero oscuro.

Lo mejor: aunque suene a tópico, sus efectos visuales.

Lo peor: esa elipsis tan abrupta que enlaza la desaparición de Krypton con la secuencia de la plataforma petrolífera.


Alternativas: el Superman de Richard Donner ha quedado desfasado, pero me puede la nostalgia .
 

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