El 23 de agosto llegará a
nuestras pantallas la adaptación cinematográfica del mítico programa de radio y
televisión, con Gore Verbinski dirigiendo
a Johnny Depp por quinta vez tras la
oscarizada Rango.
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| Imagen: Walt Disney Pictures |
Si hace unas semanas compartía
con vosotros las primeras imágenes de Guerra
Mundial Z ahora le toca el turno a El
llanero solitario. Walt Disney Pictures
nos ha enseñado algunas secuencias de las muchas que tendrá el film de Gore Verbinski, que como viene siendo
habitual sobrepasará las dos horas de duración.
En la primera, y más
espectacular, John Reid (Armie Hammer,
La red social) corre encadenado a
Toro (Johnny Depp) sobre un tren en movimiento.
Doy por hecho que pocos espectadores recuerdan la serie de televisión y mucho
menos el original radiofónico, así que os pondré en antecedentes. John Reid
regresa a Texas convertido en abogado y se une a los Rangers de su hermano Dan
para preservar la justicia en el Viejo Oeste. Tras ser atacados por unos forajidos,
John se convierte en el único superviviente, de ahí lo de solitario, y con la
ayuda de Toro, un nativo americano con un cuervo disecado por sombrero, marcha
en busca de aventuras y ya de paso, de venganza.
Volviendo a la secuencia en
cuestión, John y Toro huyen de unos bandidos que planeaban asaltar al tren. La persecución
acaba, cómo no, con el descarrilamiento de la locomotora y con los protagonistas
liberados (si queréis saber por qué estaban encadenados toca esperar un par de
meses). No pude evitar que me viniera a la mente la nefasta Wild Wild West, supongo que por sus
tópicos y por su derroche de medios, y claro está por el contexto, pero quiero creer
que era solo un pensamiento fugaz.
En la siguiente escena John
encarcela a Toro por ser “indio”, en palabras del propio Jack Sparrow, pues Johnny Depp ya siempre interpretará como
si siguiera llevando rastas y la raya del ojo pintada. Aparece Rebecca Reid (Ruth Wilson), la chica que no pudo
esperar a su regreso y se casó con el hermano, un toque de culebrón nunca viene
mal, y si hay triángulo amoroso de por medio mejor. No sé cuánto transcurrirá hasta
que veamos a John con el antifaz del llanero solitario, placer del que también
nos privaron en el pase, mientras tanto tendremos tiempo de coger algo de
cariño a Dan (James Badge Dale) y
asistir al renacer de John gracias a los milagrosos poderes de Toro.
Después de resucitar el género de
capa y espada con la saga de Piratas del Caribe, de la que en
absoluto soy fan, Gore Verbinski
parece dispuesto a hacer lo propio con el cine del oeste, por lo menos en lo
que se refiere a cifras de recaudación. Lo de Clint Eastwood con Sin perdón quedó atrás y lo de Tarantino es
cine de autor, aunque mantiene parte del espíritu de las películas de indios y
vaqueros que Hollywood producía en masa: entretener y hacer dinero.
La única posibilidad de que El
llanero solitario defraude a su público es que las similitudes con la
franquicia de los piratas sea tan evidentes que éste exija algo distinto, claro
que los cambios significan riesgos y en materia de grandes superproducciones
mejor dejar las innovaciones para kamikazes como Christopher Nolan o Zack Snyder
(El hombre de acero, 2013).

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