martes, 4 de junio de 2013

Antes del anochecer (Before Midnight)



Cierre de la trilogía iniciada con Antes del amanecer, hermosa película que unió los destinos de tres inquietos artistas, Ethan Hawke, Julie Delpy y el director Richard Linklater.
Imagen: A contracorriente Films
Puntuación: 7

Cuando fui a la proyección de Antes del Atardecer en 2004 llevaba sin ver a Jesse y Celine prácticamente la misma cantidad de tiempo que había pasado sin que ellos dos se reencontraran dentro de la ficción. Seguirles por las calles de París, confirmar que ninguno acudió a la cita que ambos acordaron diez años atrás en Viena, reconocernos una vez más en ellos y quedarnos con la duda de si llegarían a consumar su amor al caer el sol hicieron de ese título uno de los mejores films románticos de la historia del cine, al igual que ocurriera con Antes del amanecer. Sin embargo, ese “qué habría pasado si…” pierde su efecto mágico nada más comenzar esta tercera parte.

En los primeros minutos de Antes del anochecer descubrimos que Jesse (Ethan Hawke) perdió el avión y se quedó con Celine (Julie Delpy) en París, publicó una segunda novela, tuvieron gemelas y… ¡Oh, sorpresa! Se convirtieron en otra pareja más, con sus crisis, sus celos y con su lista de cosas a las que han tenido que renunciar preparada para usarla como arma arrojadiza. Muchos de los que hemos madurado con estos amantes ya hemos pasado por varias relaciones y no necesitamos que nos recuerden la monotonía que sobreviene transcurridos los idílicos primeros meses.

Resulta triste, quizás esa sea la intención del director y de la pareja de actores-guionistas, acompañar a los protagonistas por una turística Grecia ajena a su actual situación económica. Los problemas de Jesse y Celine me importan tanto como los de cualquiera de los matrimonios mal avenidos de los films de Woody Allen, lo único que espero es ver a uno de ellos siendo infiel y manchándose las manos de sangre. Él es un famoso escritor, ella ha dejado atrás su carrera profesional, él desea pasar más tiempo con su hijo que vive en Chicago, ella va de madre ejemplar, y tanto él como ella se han convertido en sendos clichés.

Con esto no quiero decir que la película no me haya gustado, al contrario, simplemente ha resultado ser tan decepcionante como la vida misma, o tan llena de esperanza, depende de cómo veas el vaso.  Lo que está claro es que los personajes ya no tienen ese aura de inocencia, valentía y tragedia con la que les conocimos en un tren con parada en Viena y destino incierto. Ya no podrá codearse con clásicos como Casablanca (Michael Curtiz, 1942) o Tú y yo (Leo McCarey, 1957), con todo ojalá que Hawke, Delpy y Linklater prosigan con su experimento sociológico y dentro de otros nueve años estrenen el cuarto episodio, ¿Antes del mediodía?

Lo mejor: por fin una trilogía sin anillos ni galaxias.

Lo peor: tener reciente Antes del amanecer.



Alternativas:  Amor (Michael Haneke, 2012), para hacernos una idea de la secuela, y el episodio protagonizado por Robin Wright de Nueve vidas (Rodrigo García, 2005), para imaginarnos una bifurcación más interesante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario