Andrew Niccol
(In Time) adapta la última novela de la autora de la saga Crepúsculo,
que sigue empeñada en esto de los triángulos amorosos aunque cambie vampiros y
hombres lobo por unos seres extraterrestres salidos de la Iglesia de la
Cienciología.
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Apenas nos han dado tiempo a que
echemos de menos la descafeinada prosa de Stephenie Meyer, y
con la segunda parte de Amanecer todavía atragantada nos
llega esta The Host (La huésped), que viene a ser a La
invasión de los ladrones de cuerpos lo que Crepúsculo
fue a Drácula. Si os estáis preguntando cuál es esa película
de ciencia ficción a la que hago mención estáis de enhorabuena, porque las
comparaciones son odiosas.
La protagonista de The
Host es Melanie (Saoirse Ronan, Hanna),
uno de los pocos humanos que quedan sin que se les haya implantado un huésped
extraterrestre salido del árbol de las almas de Avatar, porque
está claro que lo de ser original no va con Meyer. Por mantener a salvo a su
hermano pequeño, Melanie cae en manos de los invasores, que utilizarán su
cuerpo para localizar al resto de personas que permanecen escondidas asegurando
la supervivencia de nuestra especie.
El alma que se aloja en Melanie se
llama Wanderer, ambas voces mantendrán una disputa interna, como si se hubieran
transformado en Gollum, sobre las decisiones que han de tomar, si colaborar con
la buscadora -una implacable Diane Kruger (Malditos
bastardos) que toma como inspiración al T-1000 de Terminator
2- o regresar con la resistencia y reunirse con Jared (Max
Irons), el amor de Melanie, que no el de Wanderer. Al alma
extraterrestre le faltará tiempo para encapricharse de otro de los humanos, Ian
(Jake Abel), y ya tenemos al trío sustituto de Bella, Edward
y Jacob. La única pega es que a pesar del talento interpretativo de Ronan, que ya
tiene una nominación al Oscar por Expiación. Más allá de la pasión,
estos tres nuevos fichajes carecen del magnetismo que aquellos otros.
Tengo fe en que Andrew Niccol
logre superar su opera prima, Gattaca, pero esta no es la
ocasión, por mucho que el envoltorio parezca el mismo. The Host (La
huésped) funciona cuando se centra en las persecuciones por el
desierto y cuando muestra la lucha interna de la protagonista en las primeras
secuencias, hasta que aparecen los machos alfa y todo se reduce a besarse y
abofetearse, con lo bien que pintaba.
Lo mejor: Diane Kruger y William Hurt.
Lo peor: hay
dos secuelas en camino, “El alma” y “La buscadora”.

Aún asi quiero verla,ya te daré mi opinión . Y lo de implantar un extraterrestre en un cuerpo humano ya lo hacian en Star Gate,q pocas ganas de innovar la Meyer.
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