jueves, 6 de febrero de 2014

Oscars 2014: Nebraska, de Alexander Payne



Con 6 nominaciones, el nuevo trabajo de Payne (Los descendientes) encierra una nostálgica mirada a la tercera edad y una lección interpretativa a cargo de Bruce Dern y June Squibb.

Imagen: Vértigo Films
 Puntuación: 8

No soy un admirador de la obra de Alexander Payne, a excepción de la sarcástica Election, su descarada impronta me resulta forzada, con sus despeinados personajes mirando al vacío y sus diálogos repletos de silencios que buscan desesperadamente la complicidad del espectador. Tales defectos vuelven a aparecer en Nebraska, acuciados por una oportuna fotografía en blanco y negro, con la diferencia de que el viaje del padre alcohólico que recorre medio Estados Unidos víctima de un timo publicitario que le regala un millón de dólares es tan patético como encantador.

Tras los dos títulos que le brindaron sendos Oscars, Entre copas y Los descendientes, Payne continúa revisitando el género de carretera, o road movie, siguiendo a los Grant desde Montana a Nebraska en busca del tiempo perdido, de los días que un hijo no ha pasado con su padre, de la herencia que este dejará atrás y de todas las muestras de cariño no realizadas.

Uno de los rostros del Saturday Night Live, Will Forte, cambia radicalmente de registro y se transforma en un aburrido vendedor de electrodomésticos que decide acompañar al senil Woody Grant (Bruce Dern) en su particular periplo hacia la riqueza. En el camino harán parada en la pequeña ciudad en la que vivieron Woddy y su esposa Kate (June Squibb) durante tantos años. Cuando sus antiguos amigos y familiares se enteran de la fortuna que Woody afirma haber conseguido, surgen aquellos conflictos que han enriquecido las historias desde los tiempos de Homero: codicia, rivalidad, sacrificio y descubrimiento.

El guión de Bob Nelson, el primero que escribe (o ve la luz) para el cine a sus 56 años, se apoya en las impecables actuaciones de Bruce Dern –ganador en el Festival de Cannes- y la adorable June Squibb, actriz que empezó a trabajar a la edad en la que otros se jubilan (Alice, 1990). Un chute de optimismo para todos aquellos guionistas y actores que mal viven a la espera de su gran oportunidad.

Nominaciones: película, director, guión original, actor (Dern), actriz de reparto (Squibb) y fotografía.

Se llevará… ojalá ganase el de actriz de reparto, aunque la debutante Lupita Nyong’o (12 años de esclavitud) parte como favorita. Lo mismo sucede en la categoría de actor, con un imbatible Matthew McConaughey (Dallas Buyers Club). Sus seis nominaciones es victoria más que suficiente.


jueves, 30 de enero de 2014

Oscars 2014: La gran estafa americana (American Hustle)



Si el año pasado Argo era elegida como la mejor película según la Academia, no me extrañaría que éste premiasen a otra producción a la altura del film de Affleck.

Imagen:Tripictures
Puntuación: 1

Si “algo de esto” sucedió realmente tal y como anuncia un cartel al inicio de La gran estafa americana, ni lo sé ni me llega a importar durante las más de dos horas de apresurados travelling, pelucas imposibles e interpretaciones autoconscientes de estar participando en la gran película americana. Quizás David O. Russell (Tres reyes, Extrañas coincidencias) se planteara rodar un guión aún peor que el de El lado bueno de las cosas para corroborar que una campaña publicitaria –premios incluidos- y un puñado de actores bien relacionados son suficientes para ganar el Oscar tal y como ocurrió con Crash.

Cuando vi el film de O. Russell todavía no sabía que el laureado reparto improvisaba las secuencias con el director, y lo primero que pensé fue que para el montaje definitivo se habían quedado con las tomas de ensayo. Era la única forma de justificar esa inexpresividad en el rostro de Amy Adams (El hombre de acero), esforzándose por parecer enigmática e intentando desviar nuestra atención hacia su insignificante escote, por no hablar del incoherente personaje al que da vida Bradley Cooper (Cruce de caminos), la descarada imitación de Christian Bale (The Fighter) a Robert De Niro o una Jennifer Lawrence (Los juegos del hambre) insultando a aquellos actores que se llevan el trabajo a casa.

La gran estafa americana es el traje nuevo del emperador, porque la asociación de críticos de Nueva York se adelantara en señalarlo como el mejor título del 2013 no voy a seguirles el juego. Por suerte el gremio de productores y directores en Estados Unidos ha elegido a Gravity como su favorito, lo que deja al film de Alfonso Cuarón más cerca de la victoria en los Oscars el próximo 2 de marzo.

Lo que debería ser un thriller político sobre un famoso escándalo que involucró a la mafia y a políticos corruptos allá por los años 70, se desinfla en cuanto su pareja protagonista empieza a narrar su increíblemente patética historia de amor. Supuestamente debe resultar divertida, no en vano ganó tres Globos de Oro en la categoría de comedia/musical, sin embargo tengo la constante sensación de estar riéndome de ellos en vez de con ellos. 

Si existieron de verdad los timadores Irving Rosenfeld (Bale) y Sidney Prosser (Adams), o si trabajaron con el agente del FBI Richie DiMaso (Cooper) para detener la corrupción en Atlantic City, es lo de menos en este superficial enredo que para recrear la época se sirve sólo de prendas vintage y de una selección musical que sustituye a los diálogos cuando estos carecen de consistencia, es decir, con más frecuencia de lo recomendable.

Nominaciones: película, director, guión original, actor (Bale), actriz (Adams), actor de reparto (Cooper), actriz de reparto (Lawrence), montaje, diseño de producción y vestuario.

Se llevará... el de mejor película si hacemos caso al sindicato de actores, claro que tienen un mes para ver el resto de nominadas y recapacitar. Me conformo con que no le den un segundo Oscar a Jennifer Lawrence.


sábado, 25 de enero de 2014

Al encuentro de Mr. Banks (Saving Mr.Banks)


Emma Thompson y Tom Hanks protagonizan una de las grandes olvidadas en la ceremonia de los Oscar, un conmovedor relato sobre la preproducción del clásico Mary Poppins.

Imagen:Walt Disney Pictures
Puntuación: 8,5

Que Emma Thompson no sea candidata al Oscar por su memorable interpretación de Pamela Lyndon Travers, creadora de la niñera cinematográfica más famosa de la historia, y que su lugar lo ocupe una insípida Amy Adams (La gran estafa americana) es prueba de que los miembros de la academia ni siquiera han visto ambas películas. Al encuentro de Mr. Banks sólo ha obtenido una nominación, la de mejor banda sonora para Thomas Newman, compositor doce veces finalista al premio al que debemos las inolvidables partituras de Cadena Perpetua y American Beauty.

Injustos galardones aparte, el guión cuya puesta en escena John Lee Hancock –responsable de la mediocre The blind side- tiene el honor de dirigir, se centra en los intentos de Walt Disney (Tom Hanks) de persuadir a P.L. Travers para que le ceda los derechos de su obra y así convertirla en un exitoso musical para niños de todas las edades. El genio de la animación, al que deberíamos culpar de nuestras frustraciones como adultos, es el otro protagonista de Al encuentro de Mr. Banks, y cuál fue mi sorpresa al no encontrarme con la caricatura del magnate de los parques temáticos que muchos se han esforzado en popularizar.

Los diálogos entre Tom Hanks y Emma Thompson tienen algo de esa magia que desprenden las películas de cine dentro del cine, con el aliciente del choque de culturas del que también se han servido series como Episodes. En esta sitcom se plantean similares conflictos entre una pareja de creativos de televisión británicos afincados en Hollywood, con la diferencia de que en la actualidad no me creo que un individuo se sorprenda por las costumbres de lugares tan populares como los mencionados.

Algunos os preguntaréis quién es entonces Mr. Banks. Los que conocen el significado de la palabra “supercalifragilísticoexpialidoso” sabrán que hace referencia al padre de los niños de Mary Poppins pero seguirán sin imaginarse el motivo de que dicho personaje secundario se use como cebo para el espectador incauto, de hecho en países como Argentina han decidido obviar el misterio y titularla El sueño de Walt Disney. La solución al enigma puede que esté tomada de Ciudadano Kane, pero cualquier tipo de referencia a la obra maestra de Welles es bienvenida si se hace con cariño y respeto.

La infancia de P.L. Travers es la otra película que contiene Al encuentro de Mr. Banks, con un magnífico Colin Farrell como padre de la futura escritora, un inadaptado soñador al que la sociedad de la época escupe y cuya influencia será clave en el tiempo presente del film y en la cesión de derechos que hizo famosa a Julie Andrews y nos alegró la vida al resto.

Lo mejor: Emma Thompson.

Lo peor: una desaprovechada Rachel Griffiths en el papel de tía Ellie, la Mary Poppins real.