Emma Thompson y Tom Hanks
protagonizan una de las grandes olvidadas en la ceremonia de los Oscar, un
conmovedor relato sobre la preproducción del clásico Mary Poppins.
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| Imagen:Walt Disney Pictures |
Que Emma Thompson no sea candidata al Oscar por su memorable interpretación
de Pamela Lyndon Travers, creadora de la niñera cinematográfica más famosa de
la historia, y que su lugar lo ocupe una insípida Amy Adams (La gran estafa
americana) es prueba de que los miembros de la academia ni
siquiera han visto ambas películas. Al encuentro de Mr. Banks sólo ha obtenido una nominación, la
de mejor banda sonora para Thomas Newman,
compositor doce veces finalista al premio al que debemos las inolvidables
partituras de Cadena Perpetua y American Beauty.
Injustos galardones aparte, el
guión cuya puesta en escena John Lee
Hancock –responsable de la mediocre The
blind side- tiene el honor de dirigir, se centra en los intentos de Walt Disney
(Tom Hanks) de persuadir a P.L.
Travers para que le ceda los derechos de su obra y así convertirla en un exitoso
musical para niños de todas las edades. El genio de la animación, al que
deberíamos culpar de nuestras frustraciones como adultos, es el otro protagonista
de Al
encuentro de Mr. Banks, y cuál fue mi sorpresa al no encontrarme con la
caricatura del magnate de los parques temáticos que muchos se han esforzado en
popularizar.
Los diálogos entre Tom Hanks y
Emma Thompson tienen algo de esa magia que desprenden las películas de cine
dentro del cine, con el aliciente del choque de culturas del que también se han
servido series como Episodes. En esta
sitcom se plantean similares conflictos entre una pareja de creativos de
televisión británicos afincados en Hollywood, con la diferencia de que en la
actualidad no me creo que un individuo se
sorprenda por las costumbres de lugares tan populares como los mencionados.
Algunos os preguntaréis quién es
entonces Mr. Banks. Los que conocen el significado de la palabra “supercalifragilísticoexpialidoso”
sabrán que hace referencia al padre de los niños de Mary Poppins pero
seguirán sin imaginarse el motivo de que dicho personaje secundario se use como
cebo para el espectador incauto, de hecho en países como Argentina han decidido
obviar el misterio y titularla El sueño
de Walt Disney. La solución al enigma puede que esté tomada de Ciudadano Kane, pero cualquier tipo de
referencia a la obra maestra de Welles es bienvenida si se hace con cariño y respeto.
La infancia de P.L. Travers es la otra película que contiene Al encuentro de Mr. Banks, con un magnífico Colin Farrell como padre de la futura escritora, un inadaptado soñador al que la sociedad de la época escupe y cuya influencia será clave en el tiempo presente del film y en la cesión de derechos que hizo famosa a Julie Andrews y nos alegró la vida al resto.
La infancia de P.L. Travers es la otra película que contiene Al encuentro de Mr. Banks, con un magnífico Colin Farrell como padre de la futura escritora, un inadaptado soñador al que la sociedad de la época escupe y cuya influencia será clave en el tiempo presente del film y en la cesión de derechos que hizo famosa a Julie Andrews y nos alegró la vida al resto.
Lo mejor: Emma Thompson.
Lo peor: una desaprovechada Rachel
Griffiths en el papel de tía Ellie, la Mary Poppins real.

es ceirto que me dió la impresión de que se habían olvidado de que la tía Ellie (Mary Poppins) era parte de la historia y no terminaron de hacer la conexión entre ella y Mary Poppins, o al menos yo no la entendí.
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