jueves, 10 de octubre de 2013

El Mayordomo (The Butler)



Forest Whitaker y Oprah Winfrey encabezan el extenso reparto del ambicioso film de Lee Daniels, director de la sobrevalorada Precious y de la infravalorada El chico del periódico.

Imagen:eOne Films
Puntuación: 5

Si por algo se caracteriza la breve filmografía de Lee Daniels es por su poca sutileza a la hora de abordar temas tan delicados como el incesto, el maltrato infantil, la homofobia o la pena de muerte. Esta cualidad puede dar como resultado escenas tan potentes como las que protagonizaban Gabourey Sidibe y Mo’Nique en Precious o el primer encuentro entre Nicole Kidman y John Cusack en El chico del periódico, pero también supone el talón de Aquiles de un cineasta incapaz de rematar sus relatos de forma coherente.

En El mayordomo intenta emular al Robert Zemeckis de Forrest Gump, haciendo un recorrido por la reciente historia de los Estados Unidos de la mano de Cecil Gaines (Forest Whitaker), mayordomo que sirvió en la Casa Blanca de 1952 a 1986. La voz del ganador del Oscar por El último rey de Escocia narra cada uno de los acontecimientos que vemos en pantalla, como si el propio Lee Daniels no confiara en sus imágenes, e incluso nos dice qué debemos sentir, que es lástima básicamente. Y como Oprah Winfrey aceptó el papel de la mujer del mayordomo intuimos que la película hablará sobre el racismo y los derechos de los afroamericanos, pues ese parece ser el requisito para que la presentadora se involucre en un proyecto cinematográfico.

Efectivamente todo lo relativo a los movimientos civiles de los años 50 y 60 es necesario y se nos muestra de forma directa y dolorosa, no como en la última temporada de Mad Men que ocurría siempre en off o era presenciado por los personajes a través del televisor, quizás por falta de presupuesto. Es cuando la cámara entra en el hogar de los Gaines cuando El mayordomo se convierte en un esquemático y reiterativo melodrama mil veces visto que sólo se sustenta por unos actores que ya se ven en todas las galas de premios.

Que si una madre alcohólica, que si un hijo rebelde, que si el asesinato de Kennedy, que si Nixon es patético, que si Mariah Carey y Lenny Kravitz saben actuar… Resumiendo, no creo que consiga el número uno de la taquilla española durante tres semanas consecutivas como sucedió en el país de Obama, pero servirá de catarsis a algún espectador con ganas de llorar a gusto.

Lo mejor: el altercado en la cafetería y el asalto al autobús de la libertad.

Lo peor: Oprah Winfrey, desde su personaje hasta su nada coherente caracterización.



Alternativas: Hairspray (Adam Shankman, 2007), el humor y la música son las mejores armas para hacer frente a aquellos que coartan nuestra libertad.

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