Forest Whitaker y Oprah
Winfrey encabezan el extenso reparto del ambicioso film de Lee Daniels, director de la
sobrevalorada Precious y de la
infravalorada El chico del periódico.
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| Imagen:eOne Films |
Puntuación: 5
Si por algo se caracteriza la
breve filmografía de Lee Daniels es
por su poca sutileza a la hora de abordar temas tan delicados como el incesto, el
maltrato infantil, la homofobia o la pena de muerte. Esta cualidad puede dar
como resultado escenas tan potentes como las que protagonizaban Gabourey Sidibe y Mo’Nique en Precious o el
primer encuentro entre Nicole Kidman
y John Cusack en El chico del periódico, pero también
supone el talón de Aquiles de un cineasta incapaz de rematar sus relatos de
forma coherente.
En El mayordomo intenta
emular al Robert Zemeckis de Forrest Gump, haciendo un recorrido por la
reciente historia de los Estados Unidos de la mano de Cecil Gaines (Forest Whitaker), mayordomo que sirvió
en la Casa Blanca de 1952 a 1986. La voz del ganador del Oscar por El último rey de Escocia narra cada uno
de los acontecimientos que vemos en pantalla, como si el propio Lee Daniels no
confiara en sus imágenes, e incluso nos dice qué debemos sentir, que es
lástima básicamente. Y como Oprah
Winfrey aceptó el papel de la mujer del mayordomo intuimos que la película
hablará sobre el racismo y los derechos de los afroamericanos, pues ese parece
ser el requisito para que la presentadora se involucre en un proyecto
cinematográfico.
Efectivamente todo lo relativo a
los movimientos civiles de los años 50 y 60 es necesario y se nos muestra de
forma directa y dolorosa, no como en la última temporada de Mad Men que ocurría siempre en off o era
presenciado por los personajes a través del televisor, quizás por falta de
presupuesto. Es cuando la cámara entra en el hogar de los Gaines cuando El
mayordomo se convierte en un esquemático y reiterativo melodrama mil
veces visto que sólo se sustenta por unos actores que ya se ven en todas las
galas de premios.
Que si una madre alcohólica, que
si un hijo rebelde, que si el asesinato de Kennedy, que si Nixon es patético,
que si Mariah Carey y Lenny Kravitz saben actuar… Resumiendo,
no creo que consiga el número uno de la taquilla española durante tres semanas
consecutivas como sucedió en el país de Obama, pero servirá de catarsis a algún
espectador con ganas de llorar a gusto.
Lo mejor: el altercado en la cafetería y el asalto al autobús de la
libertad.
Lo peor: Oprah Winfrey, desde su personaje hasta su nada coherente caracterización.
Alternativas: Hairspray
(Adam Shankman, 2007), el humor y la música son las mejores armas para hacer
frente a aquellos que coartan nuestra libertad.

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