jueves, 29 de agosto de 2013

Kick-Ass 2: con un par



Secuela del film de culto que causó furor gracias al léxico de Hit-Girl, su exagerada violencia a lo Tarantino y su enclenque protagonista, un adolescente con instintos suicidas que ansía ser un superhéroe (de verdad).

Imagen: Universal
Puntuación: 7,5
 
Jeff Wadlow, guionista de la serie Bates Motel, le toma el relevo a Matthew Vaughn en la dirección de la adaptación del cómic de Mark Millar y John Romita Jr., cuya primera entrega cinematográfica no convenció a todos sus fans pero que sin duda marcó un antes y un después en el género de superhéroes, algo parecido a lo que significó Zombies Party para las películas de muertos vivientes.

Lo que la diferenciaba del resto de producciones de Marvel o DC Comics eran sus diálogos y sus explícitas secuencias de acción, más propios de un film de Quentin Tarantino o de Johnnie To. Esta segunda entrega contiene los mismos ingredientes y por eso gustará a los que hace un par de años disfrutaron con las aventuras de Kick-Ass (Aaron Taylor-Johnson, Nowhere Boy), Hit-Girl (Chloë Grace Moretz, la próxima Carrie de Stephen King) y Bruma Roja (Christopher Mintz-Plasse, Supersalidos).

La única baja ha sido la de Big Daddy (Nicolas Cage), por razones obvias, en su lugar han incorporado al Coronel Barras y Estrellas, interpretado por un Jim Carrey cuya elección fue tan discutida como en su día la del ganador del Oscar por Leaving Las Vegas. Aunque después de verle en El show de Truman, ¡Olvídate de mí! y Phillip Morris ¡Te quiero! ya deberíamos saber que cuando se trata de un buen proyecto Carrey deja de lado sus insoportables tics.

En Kick-Ass 2: con un par es el líder de una patrulla de defensores de la justicia con nombres como Doctor Gravedad, Hombre Insecto o Zorra Nocturna. A ellos se une Kick-Ass después de ser abandonado por su compañera Hit-Girl que intenta convertirse en una “chica mala” de instituto. Por suerte Chloë Grace Moretz no es Lindsay Lohan en sus mejores tiempos, y para dar una lección a sus compañeras hará uso de su sádico ingenio, quien sabe si inspirándose en lo que se le avecina en Carrie.

Los problemas llegan cuando Bruma Roja, que ahora se hace llamar Hijoputa, se queda huérfano y decide poner en marcha su plan de venganza contra el asesino de su padre. Para ello contrata a un séquito de sicarios, con Madre Rusia al frente, cuyo objetivo es aniquilar a cualquiera que se relacione con Kick-Ass, incluidos sus nuevos amigos del grupo de héroes aficionados. Las amputaciones y las carcajadas están aseguradas, a menos que tu sentido del humor sea tan escaso como el de algunos de los críticos con los que coincidí en la proyección.

Lo mejor: una vez más Hit-Girl, el gran descubrimiento de la saga.

Lo peor: no nos coge por sorpresa.


Alternativas: su predecesora y los dos volúmenes de Kill Bill.

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