martes, 11 de junio de 2013

Monstruos University



Al igual que hicieran con Toy Story y Cars, Pixar y Disney vuelven a apostar por otra secuela, en este caso una precuela de la taquillera Monstruos, S.A.
 
Imagen: Walt Disney
Puntuación: 6

A excepción de la pionera Toy Story, ninguna de las obras maestras surgida de la alianza entre Pixar y Disney ha tenido continuación en la gran pantalla. Me estoy refiriendo a Ratatouille, Up, Buscando a Nemo, Los increíbles o WALL-E (por lo menos sus 45 minutos iniciales). Que dos títulos como Cars y Monstruos, S.A. hayan probado suerte otra vez en cines corrobora mi teoría de que ambas eran películas imperfectas dirigidas a un público mayoritariamente infantil que no se sentiría defraudado con una segunda parte igual de entretenida y aún más prescindible.

De Monstruos S.A. recuerdo su delirante trama en la que los monstruos usaban puertas teletransportadoras para colarse en las habitaciones de los niños y conseguir sus gritos, algo así como la electricidad de su ciudad. Pero lo que hizo que millones de espectadores acudieran a las salas fue su trío protagonista: Sullivan, Mike Wazowski y Boo. Por desgracia, en Monstruos University no hay rastro de la traviesa niña que traía de cabeza a una de las parejas más singulares de lo que llaman “buddy movies”.

La razón de dicha pérdida es sencilla, los acontecimientos tienen lugar años antes de que Mike y Sulley trabajaran para la famosa sociedad anónima, por lo que Boo ni siquiera habría nacido. El enorme ojo verde con patas con el cual compartí habitación durante parte de mi vida –en su versión peluche, que era igual de adorable- llega a la universidad dispuesto a convertirse en la criatura más temible del campus y asegurarse así un puesto en la empresa de sus sueños. El problema es que le ha salido un competidor, James P. Sullivan, al que le precede su apellido –por lo visto su padre fue un respetable monstruo- y su feroz apariencia, si es que a alguien le asusta la combinación de azul y violeta.

Mike y Sulley se verán obligados a entenderse para superar una serie de pruebas por grupos y demostrar a la decana Hardscrabble (Helen Mirren en la versión original) que son los alumnos más aterradores. Y hablando de voces, Billy Crystal y John Goodman retoman sus respectivos papeles, mientras que en España José Mota y Santiago Segura intentarán imitar los talentos de dichas estrellas de Hollywood, para gustos…

Lo mejor: sus referencias a las películas de universitarios de los ochenta.

Lo peor: estos monstruos continúan siendo igual de inofensivos que hace diez años.


Alternativas: si lo que queréis es llevar a los más pequeños al cine tenéis pocas opciones y Gru 2, mi villano favorito tampoco creo que depare muchas sorpresas. Mejor una triple sesión de Toy Story.

jueves, 6 de junio de 2013

El llanero solitario: Primeras impresiones



El 23 de agosto llegará a nuestras pantallas la adaptación cinematográfica del mítico programa de radio y televisión, con Gore Verbinski dirigiendo a Johnny Depp por quinta vez tras la oscarizada Rango.

Imagen: Walt Disney Pictures
Si hace unas semanas compartía con vosotros las primeras imágenes de Guerra Mundial Z ahora le toca el turno a El llanero solitario. Walt Disney Pictures nos ha enseñado algunas secuencias de las muchas que tendrá el film de Gore Verbinski, que como viene siendo habitual sobrepasará las dos horas de duración. 

En la primera, y más espectacular, John Reid (Armie Hammer, La red social) corre encadenado a Toro (Johnny Depp) sobre un tren en movimiento. Doy por hecho que pocos espectadores recuerdan la serie de televisión y mucho menos el original radiofónico, así que os pondré en antecedentes. John Reid regresa a Texas convertido en abogado y se une a los Rangers de su hermano Dan para preservar la justicia en el Viejo Oeste. Tras ser atacados por unos forajidos, John se convierte en el único superviviente, de ahí lo de solitario, y con la ayuda de Toro, un nativo americano con un cuervo disecado por sombrero, marcha en busca de aventuras y ya de paso, de venganza.

Volviendo a la secuencia en cuestión, John y Toro huyen de unos bandidos que planeaban asaltar al tren. La persecución acaba, cómo no, con el descarrilamiento de la locomotora y con los protagonistas liberados (si queréis saber por qué estaban encadenados toca esperar un par de meses). No pude evitar que me viniera a la mente la nefasta Wild Wild West, supongo que por sus tópicos y por su derroche de medios, y claro está por el contexto, pero quiero creer que era solo un pensamiento fugaz.

En la siguiente escena John encarcela a Toro por ser “indio”, en palabras del propio Jack Sparrow, pues Johnny Depp ya siempre interpretará como si siguiera llevando rastas y la raya del ojo pintada. Aparece Rebecca Reid (Ruth Wilson), la chica que no pudo esperar a su regreso y se casó con el hermano, un toque de culebrón nunca viene mal, y si hay triángulo amoroso de por medio mejor. No sé cuánto transcurrirá hasta que veamos a John con el antifaz del llanero solitario, placer del que también nos privaron en el pase, mientras tanto tendremos tiempo de coger algo de cariño a Dan (James Badge Dale) y asistir al renacer de John gracias a los milagrosos poderes de Toro.

Después de resucitar el género de capa y espada con la saga de Piratas del Caribe, de la que en absoluto soy fan, Gore Verbinski parece dispuesto a hacer lo propio con el cine del oeste, por lo menos en lo que se refiere a cifras de recaudación. Lo de Clint Eastwood con Sin perdón quedó atrás y lo de Tarantino es cine de autor, aunque mantiene parte del espíritu de las películas de indios y vaqueros que Hollywood producía en masa: entretener y hacer dinero.

La única posibilidad de que El llanero solitario defraude a su público es que las similitudes con la franquicia de los piratas sea tan evidentes que éste exija algo distinto, claro que los cambios significan riesgos y en materia de grandes superproducciones mejor dejar las innovaciones para kamikazes como Christopher Nolan o Zack Snyder (El hombre de acero, 2013).



martes, 4 de junio de 2013

Antes del anochecer (Before Midnight)



Cierre de la trilogía iniciada con Antes del amanecer, hermosa película que unió los destinos de tres inquietos artistas, Ethan Hawke, Julie Delpy y el director Richard Linklater.
Imagen: A contracorriente Films
Puntuación: 7

Cuando fui a la proyección de Antes del Atardecer en 2004 llevaba sin ver a Jesse y Celine prácticamente la misma cantidad de tiempo que había pasado sin que ellos dos se reencontraran dentro de la ficción. Seguirles por las calles de París, confirmar que ninguno acudió a la cita que ambos acordaron diez años atrás en Viena, reconocernos una vez más en ellos y quedarnos con la duda de si llegarían a consumar su amor al caer el sol hicieron de ese título uno de los mejores films románticos de la historia del cine, al igual que ocurriera con Antes del amanecer. Sin embargo, ese “qué habría pasado si…” pierde su efecto mágico nada más comenzar esta tercera parte.

En los primeros minutos de Antes del anochecer descubrimos que Jesse (Ethan Hawke) perdió el avión y se quedó con Celine (Julie Delpy) en París, publicó una segunda novela, tuvieron gemelas y… ¡Oh, sorpresa! Se convirtieron en otra pareja más, con sus crisis, sus celos y con su lista de cosas a las que han tenido que renunciar preparada para usarla como arma arrojadiza. Muchos de los que hemos madurado con estos amantes ya hemos pasado por varias relaciones y no necesitamos que nos recuerden la monotonía que sobreviene transcurridos los idílicos primeros meses.

Resulta triste, quizás esa sea la intención del director y de la pareja de actores-guionistas, acompañar a los protagonistas por una turística Grecia ajena a su actual situación económica. Los problemas de Jesse y Celine me importan tanto como los de cualquiera de los matrimonios mal avenidos de los films de Woody Allen, lo único que espero es ver a uno de ellos siendo infiel y manchándose las manos de sangre. Él es un famoso escritor, ella ha dejado atrás su carrera profesional, él desea pasar más tiempo con su hijo que vive en Chicago, ella va de madre ejemplar, y tanto él como ella se han convertido en sendos clichés.

Con esto no quiero decir que la película no me haya gustado, al contrario, simplemente ha resultado ser tan decepcionante como la vida misma, o tan llena de esperanza, depende de cómo veas el vaso.  Lo que está claro es que los personajes ya no tienen ese aura de inocencia, valentía y tragedia con la que les conocimos en un tren con parada en Viena y destino incierto. Ya no podrá codearse con clásicos como Casablanca (Michael Curtiz, 1942) o Tú y yo (Leo McCarey, 1957), con todo ojalá que Hawke, Delpy y Linklater prosigan con su experimento sociológico y dentro de otros nueve años estrenen el cuarto episodio, ¿Antes del mediodía?

Lo mejor: por fin una trilogía sin anillos ni galaxias.

Lo peor: tener reciente Antes del amanecer.



Alternativas:  Amor (Michael Haneke, 2012), para hacernos una idea de la secuela, y el episodio protagonizado por Robin Wright de Nueve vidas (Rodrigo García, 2005), para imaginarnos una bifurcación más interesante.