Leonardo DiCaprio vuelve a ponerse a las órdenes del director de Romeo + Julieta de William Shakespeare
en esta nueva adaptación del clásico homónimo de F. Scott Fitzgerald.
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| Imagen: Warner Bros |
Puntuación: 5
Antes de proseguir quiero dejar
clara una cosa, Baz Luhrmann es el
responsable de llevar al cine uno de los libros que mejor refleja el
desencanto de la Generación perdida. Con esto quiero decir que no esperéis
fidelidad al texto original (Romeo +
Julieta) ni una duración comedida (Australia).
Tampoco toméis como referencia Moulin Rouge, lo más cerca que ha
estado Luhrmann de alcanzar la gloria, el spectacular,
spectacular musical protagonizado por Nicole
Kidman revolucionó la industria y abrió de nuevo las puertas a un género
vetado en Hollywood. Los treinta primeros minutos de El gran Gatsby intentan
recuperar la grandiosidad de aquel film, salvo que no hay coreografías con
temas de Queen o Madonna ni tenemos a Satine colgada de un columpio, por lo
que la magia se va perdiendo a medida que conocemos a Jay Gatsby (Leonardo DiCaprio).
Luhrmann quiere que su Gatsby sea
misterioso, a sabiendas de que su público no ha leído a
Fitzgerald, y por un momento consigue despertar en nosotros el mismo interés
que provoca en Nick Carraway (Tobey
Maguire, Spider-Man), un
aspirante a escritor que siente admiración por su vecino, un playboy de cuya fortuna se desconoce el origen y que organiza las mejores fiestas
de un Nueva York en fase de desarrollo. La trágica encarnación del sueño
americano que probablemente inspirara la creación de uno de
los iconos de la televisión actual, el Don Draper de Mad Men, sirve a DiCaprio
para componer uno de sus papeles sedientos de Oscar.
Cuando descubrimos que la causa
de tanto excesos es un amor de antes de la Gran Guerra llamado Daisy Buchanan (Carey Mulligan, Drive) la película entera pasa ante nuestros ojos –y aún queda bastante
metraje por delante- y a Luhrmann le da por reprimir su excéntrico modus
operandi. Baz, alguien está coartando tu creatividad, y viendo la cantidad de
dinero que te han confiado para realizar esta producción (105 millones de dólares),
mucho me temo que seas tú mismo. Así no.
Lo mejor: el vestuario y los decorados diseñados por Catherine Martin, esposa de Luhrmann.
Lo peor: desear regresar al pasado, como el propio Gatsby,
y asistir por primera vez a la proyección de Moulin Rouge.

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