jueves, 6 de junio de 2013

El llanero solitario: Primeras impresiones



El 23 de agosto llegará a nuestras pantallas la adaptación cinematográfica del mítico programa de radio y televisión, con Gore Verbinski dirigiendo a Johnny Depp por quinta vez tras la oscarizada Rango.

Imagen: Walt Disney Pictures
Si hace unas semanas compartía con vosotros las primeras imágenes de Guerra Mundial Z ahora le toca el turno a El llanero solitario. Walt Disney Pictures nos ha enseñado algunas secuencias de las muchas que tendrá el film de Gore Verbinski, que como viene siendo habitual sobrepasará las dos horas de duración. 

En la primera, y más espectacular, John Reid (Armie Hammer, La red social) corre encadenado a Toro (Johnny Depp) sobre un tren en movimiento. Doy por hecho que pocos espectadores recuerdan la serie de televisión y mucho menos el original radiofónico, así que os pondré en antecedentes. John Reid regresa a Texas convertido en abogado y se une a los Rangers de su hermano Dan para preservar la justicia en el Viejo Oeste. Tras ser atacados por unos forajidos, John se convierte en el único superviviente, de ahí lo de solitario, y con la ayuda de Toro, un nativo americano con un cuervo disecado por sombrero, marcha en busca de aventuras y ya de paso, de venganza.

Volviendo a la secuencia en cuestión, John y Toro huyen de unos bandidos que planeaban asaltar al tren. La persecución acaba, cómo no, con el descarrilamiento de la locomotora y con los protagonistas liberados (si queréis saber por qué estaban encadenados toca esperar un par de meses). No pude evitar que me viniera a la mente la nefasta Wild Wild West, supongo que por sus tópicos y por su derroche de medios, y claro está por el contexto, pero quiero creer que era solo un pensamiento fugaz.

En la siguiente escena John encarcela a Toro por ser “indio”, en palabras del propio Jack Sparrow, pues Johnny Depp ya siempre interpretará como si siguiera llevando rastas y la raya del ojo pintada. Aparece Rebecca Reid (Ruth Wilson), la chica que no pudo esperar a su regreso y se casó con el hermano, un toque de culebrón nunca viene mal, y si hay triángulo amoroso de por medio mejor. No sé cuánto transcurrirá hasta que veamos a John con el antifaz del llanero solitario, placer del que también nos privaron en el pase, mientras tanto tendremos tiempo de coger algo de cariño a Dan (James Badge Dale) y asistir al renacer de John gracias a los milagrosos poderes de Toro.

Después de resucitar el género de capa y espada con la saga de Piratas del Caribe, de la que en absoluto soy fan, Gore Verbinski parece dispuesto a hacer lo propio con el cine del oeste, por lo menos en lo que se refiere a cifras de recaudación. Lo de Clint Eastwood con Sin perdón quedó atrás y lo de Tarantino es cine de autor, aunque mantiene parte del espíritu de las películas de indios y vaqueros que Hollywood producía en masa: entretener y hacer dinero.

La única posibilidad de que El llanero solitario defraude a su público es que las similitudes con la franquicia de los piratas sea tan evidentes que éste exija algo distinto, claro que los cambios significan riesgos y en materia de grandes superproducciones mejor dejar las innovaciones para kamikazes como Christopher Nolan o Zack Snyder (El hombre de acero, 2013).



martes, 4 de junio de 2013

Antes del anochecer (Before Midnight)



Cierre de la trilogía iniciada con Antes del amanecer, hermosa película que unió los destinos de tres inquietos artistas, Ethan Hawke, Julie Delpy y el director Richard Linklater.
Imagen: A contracorriente Films
Puntuación: 7

Cuando fui a la proyección de Antes del Atardecer en 2004 llevaba sin ver a Jesse y Celine prácticamente la misma cantidad de tiempo que había pasado sin que ellos dos se reencontraran dentro de la ficción. Seguirles por las calles de París, confirmar que ninguno acudió a la cita que ambos acordaron diez años atrás en Viena, reconocernos una vez más en ellos y quedarnos con la duda de si llegarían a consumar su amor al caer el sol hicieron de ese título uno de los mejores films románticos de la historia del cine, al igual que ocurriera con Antes del amanecer. Sin embargo, ese “qué habría pasado si…” pierde su efecto mágico nada más comenzar esta tercera parte.

En los primeros minutos de Antes del anochecer descubrimos que Jesse (Ethan Hawke) perdió el avión y se quedó con Celine (Julie Delpy) en París, publicó una segunda novela, tuvieron gemelas y… ¡Oh, sorpresa! Se convirtieron en otra pareja más, con sus crisis, sus celos y con su lista de cosas a las que han tenido que renunciar preparada para usarla como arma arrojadiza. Muchos de los que hemos madurado con estos amantes ya hemos pasado por varias relaciones y no necesitamos que nos recuerden la monotonía que sobreviene transcurridos los idílicos primeros meses.

Resulta triste, quizás esa sea la intención del director y de la pareja de actores-guionistas, acompañar a los protagonistas por una turística Grecia ajena a su actual situación económica. Los problemas de Jesse y Celine me importan tanto como los de cualquiera de los matrimonios mal avenidos de los films de Woody Allen, lo único que espero es ver a uno de ellos siendo infiel y manchándose las manos de sangre. Él es un famoso escritor, ella ha dejado atrás su carrera profesional, él desea pasar más tiempo con su hijo que vive en Chicago, ella va de madre ejemplar, y tanto él como ella se han convertido en sendos clichés.

Con esto no quiero decir que la película no me haya gustado, al contrario, simplemente ha resultado ser tan decepcionante como la vida misma, o tan llena de esperanza, depende de cómo veas el vaso.  Lo que está claro es que los personajes ya no tienen ese aura de inocencia, valentía y tragedia con la que les conocimos en un tren con parada en Viena y destino incierto. Ya no podrá codearse con clásicos como Casablanca (Michael Curtiz, 1942) o Tú y yo (Leo McCarey, 1957), con todo ojalá que Hawke, Delpy y Linklater prosigan con su experimento sociológico y dentro de otros nueve años estrenen el cuarto episodio, ¿Antes del mediodía?

Lo mejor: por fin una trilogía sin anillos ni galaxias.

Lo peor: tener reciente Antes del amanecer.



Alternativas:  Amor (Michael Haneke, 2012), para hacernos una idea de la secuela, y el episodio protagonizado por Robin Wright de Nueve vidas (Rodrigo García, 2005), para imaginarnos una bifurcación más interesante.

martes, 28 de mayo de 2013

R3sacón, también en Las Vegas


Bradley Cooper, Zach Galifianakis y Ed Helms se reúnen de nuevo en la tercera y última entrega de Resacón en Las Vegas, o eso anticipa el eslogan: “fin”.

Imagen: Warner Bros
Puntuación: 5

Se dice que segundas partes nunca fueron buenas pero, ¿y las terceras? Salvo contadas excepciones como El caballero oscuro o El señor de los anillos, uno llega al último capítulo de una trilogía con el temor de salir defraudado una vez más y con la duda de que vaya a ver el desenlace de una saga que podría eternizarse.

Efectivamente R3sacón no está a la altura de aquella original comedia que reconstruía una noche de juerga por medio de una especie de gincana que habría hecho las delicias de Stewie Griffin. Todd Phillips continúa estancado en su reformulación de las “películas de colegas”, aunque mientras sus trabajos funcionen en taquilla nadie le va a pedir que cambie.

En esta ocasión el detonante no es otra fiesta de despedida de soltero en la que Phil (Bradley Cooper) y sus amigos toman alguna droga y no se acuerdan de nada. Mr. Chow (Ken Jeong) se fuga de la cárcel en la que lo habíamos dejado en Resacón 2, ¡ahora en Tailandia! y lo primero que hace es robarle a un mafioso llamado Marshall (John Goodman, El gran Lebowski) un montón de lingotes de oro. La única manera que tiene Marshall de llegar hasta Chow es a través de Alan (Zach Galifianakis), así que secuestra a Doug (Justin Bartha) y obliga al resto del grupo a ayudarle a recuperar su dinero.

Lo malo de este R3sacón es que después de decapitar a una jirafa al inicio del film apenas nos obsequian con un par de carcajadas. No es tan vulgar ni exagerada como la anterior entrega, ni tampoco repite el mismo esquema que ha hecho famosa a la franquicia, con lo que nos queda una insatisfactoria sensación de déjà vu. Si queréis resaca tendréis que esperar a los créditos finales, que cuentan además con una inesperada y prometedora incorporación. 

Lo más destacable, a riesgo de hacer spoiler, es ver una mínima transformación en el personaje de Alan cuando conoce a Cassie (Melissa McCarthy, La boda de mi mejor amiga), la empleada de una tienda de empeño en Las Vegas, otro de los elementos que regresan del primer resacón y que Todd Phillips utiliza para dar a su serie un tono épico que sin duda le viene grande. 

Lo mejor: la cabeza de la jirafa estampada en el parabrisas.

Lo peor: Bradley Cooper ya no se lo pasa tan bien.