jueves, 20 de febrero de 2014

George Clooney dirige y protagoniza Monuments Men



Con un gran reparto en el que sobresalen Cate Blanchett y Bill Murray, la sospecha se confirma,  Buenas noches, y buena suerte fue una maravillosa excepción en la carrera del carismático actor.
Imagen: 20th Century Fox
Puntuación: 4

A aquellos que vieron la española La hora de los valientes (Antonio Mercero, 1998) seguramente les resulte familiar la trama de Monuments Men. En la Segunda Guerra Mundial un grupo de historiadores, arquitectos y directores de museos, liderados por Frank Stokes (George Clooney), se les confía la misión de recuperar las obras de arte robadas por los nazis. Interesante punto de partida para un film con aroma a añejo que salta del drama a la comedia sin demasiado tino.

El actor ganador de un Oscar (mejor secundario por Syriana) sorprendió a todos en su momento con la espléndida Buenas noches, y buena suerte, un ejercicio breve y conciso de narración contenida que enfrentaba a políticos y periodistas durante la temida “caza de brujas”. Luego se tropezó con Ella es el partido, dividió a la audiencia con la discursiva  Los idus de marzo y yo me aburrí soberanamente con ambas. Me gustaría poder decir que con Monuments Men revitaliza un género tan desgastado como el bélico ambientado en la Segunda Guerra Mundial, pero esa tarea parece reservada a otro niño mimado de Hollywood, Quentin Tarantino.

George Clooney confunde sobriedad con monotonía y de lo único que puede presumir es de contar con un reparto irrepetible. Cate Blanchett, que este año recibirá por fin un merecido Oscar en la categoría de actriz principal (Blue Jasmine), es Claire, una conservadora de arte que se ve obligada a colaborar con el Reich supervisando algunas de las obras confiscadas. Su personaje es sin duda el más complejo de un film que se sustenta sobre siete hombres a los que ponen rostro Bill Murray, Matt Damon, John Goodman, Jean Dujardin (The Artist) y Hugh Bonneville (Dowton Abbey), actores cuya sola presencia justifica parte de la tibia función.

Lo mejor: Blanchett, Blanchett y... ¡Blanchett!

Lo peor: la inevitable sensación de pérdida de tiempo.


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