La actriz dos veces nominada al
Oscar (21 gramos, Lo imposible) no pudo resistirse a dar
vida a la desaparecida Lady Di, aún sin haberse el guión… prefiero pensar que fue
así.
![]() |
| Imagen: eOne Films |
Puntuación: 2
Querida Naomi Watts, inolvidable protagonista de Mulholland Drive, me gustaría saber por qué aceptaste el papel de
la princesa de Gales en esta producción sobre los últimos años de su vida. Quiero pensar que en un amago de meterte en
el personaje hiciste como la propia Diana cuando concedió una entrevista a la
BBC y confesó sus secretos de alcoba a toda la población, arrojándose ella
misma a los paparazzi que acabaron con su vida, tal y como se nos cuenta en el
film.
Quizás pensaste que podría
tratarse de una nueva The Queen, pero ni Peter Morgan
firmaba el libreto ni Stephen Frears se encargaba de la puesta en escena, y te
faltan unos cuantos años de experiencia para alcanzar a Helen Mirren. La vida de la polémica princesa habría dado para una
serie, pero en lugar de eso nos encontramos con un aburrido telefilm que hace
aguas en sus intentos por acercarse a la mujer oculta bajo el casco.
O tal vez te sentiste atraída por
la inestable personalidad de Diana, o por sus obras caritativas en contra de
las minas antipersona. Una vez más te equivocaste de película, y mientras que Mi
semana con Marilyn nos sorprendió gratamente con su retrato de la
vulnerable actriz, Diana se limita a mostrarnos a una infeliz que se aburre en su
palacio y decide salir a visitar hospitales y enamorarse de un cirujano con el
rostro del Sayid de Perdidos (Naveen Andrews).
No obstante tu reprimida
interpretación no es lo peor del film de Oliver
Hirschbiegel (El hundimiento),
director en el que pocos deberían confiar después del fracaso comercial que
supuso Invasión. Si con aquel título
de ciencia ficción pretendía emular al clásico La invasión de los ladrones de cuerpos y con Diana reavivar la memoria
de Lady Di, lo único que consigue es que salgamos frustrados del cine.
Lo mejor: esos primeros planos en el hotel, imitando descaradamente
a David Lynch. ¿Sentido? Ninguno.
Lo peor: espero que el estreno de Grace of Monaco no se
retrasara por sus similitudes con Diana.

No hay comentarios:
Publicar un comentario