De los productores de éxitos como Insidious
y Paranormal Activity, nos llega otra
vuelta de tuerca de Funny Games.
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| Imagen: Universal Pictures |
Puntuación: 6
En 1997 Michael Haneke nos enseñaba los divertidos juegos de dos jóvenes
psicópatas que se auto-invitaban a pasar el fin de semana con una familia de clase media alta (cuando esta
existía). Me atrevería a decir incluso que el género “Torture Porn” se inició
con Funny Games y alcanzó su cumbre
con Hostel (Eli Roth, 2005), pero eso
sería desviarnos demasiado. The Purge: La noche de las bestias
no es tan sádica como los citados títulos, aunque una vez más de lo que se trata
es de que unos extraños torturen a un matrimonio y a sus hijos que se creen a
salvo de un estado del bienestar bastante curioso.
En el año 2022, los llamados Nuevos
Fundadores de América han encontrado la solución para eliminar el paro y reducir
el índice de violencia: una noche al año los ciudadanos pueden cometer cualquier
delito sin ser castigados. A esto lo llaman purga, ya que sirve para deshacerse
de indigentes, inmigrantes y demás escoria… El punto de partida suena a ciencia
ficción, claro que si te dicen que detrás de esto se esconden los responsables
de Paranormal Activity o Sinister uno entiende que lo que
persiguen con este planteamiento es el morbo por el morbo, sin importar que
haya incoherencias tan graves en el guión como la falta de una habitación del
pánico dentro de la casa asaltada, que es propiedad del mayor proveedor de
sistemas de seguridad.
El casi debutante James DeMonaco (Staten Island) tiene el detalle de no sobrepasar la hora y media de
duración con su película, lo cual unido a la profesionalidad de actores como Ethan Hawke (Antes del anochecer) y Lena
Headey (Cersei Lannister en Juego de
tronos) ayuda a que no perdamos el interés por los acontecimientos que
tienen lugar durante las 12 horas que dura la purga. El miedo a que unos
extraños entren en nuestro hogar es inherente a la sociedad actual, y DeMonaco cuenta
con ello para hacernos pasar un mal rato, que al fin y al cabo es por lo que deberíamos haber pagado.
Lo mejor: después de verla en Juego
de tronos y en Dredd, dejar de
temer a Lena Headey.
Lo peor: entretenimiento a costa de calidad.
Alternativas: obviar Los
extraños (Bryan Bertino, 2008) y rescatar del olvido a Ellos (David Moreau y Xavier Palud, 2006).

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